martes, 31 de marzo de 2026

Nostalgia doméstica


Pasado mi medio siglo
me gusta limpiar mi casa.

Ver las flores de mis amigos,
preservadas de tantas ausencias.
Y las velas de Tonita.
Tres son,
como todo lo que importa.

Tantas músicas me acompañaron,
tantos versos que leímos juntos.
Los de Miguel Hernández 
y los del búho chiquito de Gloria Fuertes.
La decepción que fue Pedro Salinas,
cruel y narciso como tantos otros.
O el terrible hueco que dejó Jerónimo:
una pura donación el gran Stilton.

Tantos años de libros
y niños felices.
De padres atentos que ya marcharon
y sonríen alegres desde sus fotos.
De nuestras madres 
que estarán siempre
presentes en tantos rincones,
alentando la vida
desde el primer segundo.

Poema para la esperanza


Mis hijos me rescatan
del país del miedo
donde todo es incierto,
amenazante 
y oscuro.

Un futuro alegre
se dibuja en sus ojos.
Y sé que podrán salvarnos,
ellos y muchos otros,
de la ruina que nos acecha.

Porque ellos están atentos 
a todo milagro en germen,
a los que ya están brotando
entre los despojos del mundo.


miércoles, 11 de febrero de 2026

He visto pastar cigüeñas

 

Foto de Celine Lavergne


He visto pastar cigüeñas
sobre campos anegados.

Caminan sobre las aguas.
Elegantes zancudas
sobre charcos oscuros.

Avanzan
con el pico cortando el fango,
impasibles y precisas.

Sobre ellas 
se cierne el cielo
con su gris plomizo,
denso de amenazas,
triste como el abandono
que más duele a los pobres.

Aún así
ellas siguen mirando el suelo,
abriendo surcos 
con sus pasos de baile,
con sus picos atentos 
a cualquier cosa 
que alimente la vida,
que la alegre
y la vuelva posible.

Ya ha abierto el gris del cielo,
apenas una ranura
para que el arcoíris asome
y se clave en los campos.

Fiel recuerdo 
de alianzas antiguas
renovadas hoy
entre picos de cigüeñas.


A mi querido amigo Cristóbal, cofrade de Almería, voz rebelde que sigue gritando en el desierto.


jueves, 1 de enero de 2026

Poema para Piedad


Hay amigos 
en los que uno descansa.

Lanza su peso al aire
y lo mira con otros ojos
más amables,
más limpios,
más benévolos.

Y descansa

sin prisa,
sin planes,
sin miedos.

De pronto ves
algo distinto 
que se perfila a lo lejos.

Y sabes
que es posible,
que de verdad es posible
comenzar de nuevo.

sábado, 22 de noviembre de 2025

El dolor de mi madre

 

En este silencio impuesto
recuerdo el dolor de mi madre
y rezo.

Envuelvo su dolor
entre telas mullidas
y lo entrego
como ofrenda
ante el altar del misterio.

Nada tengo 
que lo pueda aliviar.

Tantos años
y nada hemos comprendido.
Refugiados
en nuestro propio ombligo
seguimos ciegos
e inútiles.

Nada puedo.
Y no soporto esta ceguera.
Esta ira 
que me vuelve la cara,
que incendia todos los puentes.

Ahora sé
que nada cambia,
que todo sigue su curso
hacia el abismo.

Queda rezar,
callar,
ofrecer el dolor,
la consciencia clara
de lo poco que somos.