domingo, 24 de noviembre de 2024

La paz del tiempo cumplido



Tengo está ensoñación:

Ya se cumplió la vida.
Nada nos reclama.
Nadie nos espera.
Todos los días por venir
son días regalados,
puro tiempo de descuento.

Cada uno sigue su camino,
cada proyecto su curso,
y todo está bien
sin mí,
sin ti,
sin nosotros.

De tarea
solo afanes pequeños:
cumplir algunos horarios,
observar los milagros del día,
la alegría de los que los conocen,
y soñar con ese día 
en que todo sea paz,
suene lo que suene,
pase lo que pase.


domingo, 15 de septiembre de 2024

La Fuente que nos convoca

Foto de Esteban Pérez, primo querido de la autora


"Basta arañar la
superficie de lo visible: hay 
tantos milagros como
hierbas salvajes."

Tantos como vidas fluyendo
desde la misma Fuente.

Todas por cauces distintos,
todas llenas 
a rebosar
de historias y de ausencias.

Os miro y sé
que solo la paz importa.
La de saber que cuidamos 
lo esencial del camino:

Esa brizna de hierba
que nos toca regar
a cada uno,
tan efímera y frágil
que lo recoloca todo,
misteriosamente,
en su lugar diminuto.

Los que se fueron lo saben:
solo ese lugar importa.

El lugar y el Amor 
que nos abraza 
desde todas partes.

Confía en la Vida,
nos cantan desde lejos.
Olvida la afrenta.
Borra el espejismo.

Nada permanece
para que la luz se cuele
a borbotones
y la alegría brote 
por el Amor cumplido.

Todo se mueve
para soltar el daño
que nos aleja
(tantos errores nos hicieron sufrir).

Tú confía,
no dejes de confiar,
en la Vida
y en la Fuente que nos convoca.

Esa Fuente
de la que seguimos brotando
para regar cada día
nuestra brizna de hierba.

La que nos lanza al milagro
de nuestro lugar diminuto.


Entre comillas versos de Christian Bobin, del libro El amor a los fantasmas. 

Este poema lo trajo mi familia Pérez y sus más de 50 miembros repartidos entre este mundo y el otro, convocados todos por nuestro querido Estebita el 14 de septiembre de 2024. 

domingo, 1 de septiembre de 2024

Sonrisas y heridas

 


Foto de Geraldina Camargo.


Mi amiga sonríe

y el dolor pierde peso.


Se sabe sostenida

y camina

entre muros oscuros

de incertidumbre y abismos.


Camina y sonríe

y sus ojos brillan

serenos,

y su voz nos canta

en susurros:


“TODO

              ESTÁ

                          BIEN


Todo cae,

pero yo voy en volandas

y remonto la torrentera

en la que el Amor se desborda.


Y así todo lo puedo,

todo lo abrazo,

todo lo espero

en este Amor

que hace brotar la paz

de mi herida.


Y me nombra

hasta que veo su voz

más allá del ruido

y del miedo”.


Este poema me lo trajeron el libro “De noche iremos” de Marta García Fernández, y la voz y la sonrisa de mi amiga Geraldina Camargo.

Gracias, querida Geraldina por tu sonrisa y tu paz, capaz de surcar el océano desde Guatemala para que también nosotros podamos ver más allá. 

Con el tiempo, este poema también quiso ser de mi querida Marisol Moreno. Gracias querida amiga, tu alegría y tu cariño desbordante brillan tanto que ninguna adversidad los oscurecerá jamás.


sábado, 17 de agosto de 2024

Cartas y reliquias

 


La ropa de verano

ya hiberna

en el altillo de un armario

entre tus cartas y las mías,

reliquias de un tiempo

que ya pasó.


Pasarán los meses

y volverá la ropa

al ajetreo diario.

Pero tus cartas

y las mías

seguirán envueltas en el olvido.


Quizá las lean nuestros hijos

cuando ya no estemos,

y sonrían por nosotros.


Quizá solo cambien de sitio

en la próxima mudanza.

La que planificamos

el primer día de nuestra historia

y aún espera sobre un papel

entre tus cartas

y las mías.

miércoles, 24 de julio de 2024

Esa nada que no existe

Luna de julio sobre Quito. Foto de Myriam Benegas

Me dices que no estoy sola
desde más allá del océano,
que solo es algo pequeño 
lo que me falta:

Búscalo y encuentra
qué nube lo oculta,
qué viento lo arrastra,
qué cansancio lo anula.

Frágil entendimiento 
este de no ver con los ojos, 
solo con las vísceras
de esa emoción intensa
que te aísla
y te nubla 
y te convierte en centro
de tu propia nada.

Esa nada que no existe.

Déjalo estar y pasará
y quizá vuelva,
o quizá no.
Ya sabes cómo es el camino.

Tú permanece serena
y confía.
Ese es todo el trabajo.

Que el Amor 
es lo único real
en la argamasa del mundo.


Para mi sabia amiga Myriam Benegas que tantas veces despeja mis nubes desde El Paraguay

miércoles, 10 de julio de 2024

Días de verano


Vuelvo al mismo paisaje de tantos veranos.
Días intensos 
de vidas en suspenso,
como si el camino se bifurcara
por un momento 
hacia otra historia
más pequeña,
más íntima,
más lenta,
más viva en sus recuerdos.

Los de aquellos viajes
de años lejanos
que me traen la voz
de los que ya se fueron,
y la risa de los niños
que crecieron tan pronto.

Ya no somos los mismos,
así te pareció bien,
que ni el paisaje permanece:
los mares avanzan 
y los montes se mueven
en su unidad de tiempo.

Solo la luz seguirá 
para desbordarnos los ojos
los días intensos del verano,
y alumbrar nuestros pasos
cuando las noches se alarguen,
por muy duro
que sea el invierno.


sábado, 29 de junio de 2024

Tu nombre y los nuestros

 

Parroquia de la Santísima Trinidad - jesuitas. Badajoz. Julio 2023


Sigue tu nombre

en aquella placa

de metal discreto.


Tu nombre,

que hasta varios días

después del último,

en aquella pared

sostuvo los nuestros.


Nosotras fuimos pasando,

llamadas a otros destinos.

Nuevos nombres llegaron

desde todas partes,

pero el tuyo siguió,

y, sin darnos cuenta,

sostenía los nuestros.   


Hoy,

varias vidas después,

volvimos a encontrarnos 

para decirte adiós

desde lejos,

sin ruido ni casi lágrimas.


Las tres en el mismo banco

sin saber cómo,

descansando en tu paz

cada una su carga.


Y vimos tu rostro,

y tus gestos,

tu caminar lento,

pacífico,

constante,

sonriente. 


Y escuchamos tu nombre,

y casi al final

como por sorpresa,

también los nuestros

dichos por Juanjo,

o por ti,

¿quién lo sabe?


Y supe que allí seguías,

y que seguiría tu nombre

para siempre,

sin darnos cuenta,

sosteniendo los nuestros.

lunes, 6 de mayo de 2024

Versos de despedida

 

 

Cambia el paisaje a cada paso

y siempre nos resistimos

a reemprender el camino.

Cada adiós reabre la herida,

y vuelve a doler el recuerdo.


Tantos rostros queridos

se asoman de nuevo a los espejos.

Tantas risas de niños que fueron,

resuenan como un eco lejano.


Pero sé que todas las músicas de los días felices,

todos los abrazos que calmaron la tristeza

seguirán pegados a estas paredes,

aunque ahora,

en el abandono,

amenacen ruina. 



Gracias infinitas querido Julián   

 

   

 

 

 

 

 

 

 

 

jueves, 2 de mayo de 2024

Tú me envías

Luna llena sobre el Guadiana. Foto de la autora

Que no olvide 

que a todo Tú me envías.

Aunque no entienda

y me rebele

y quiera huir.

Tú me envías.


Y sé que todo lo puedo

si permanezco

asida al hilo invisible

que me une a Ti

y a todos

en todos los lugares

y más allá del tiempo.

              

                      

 


 

domingo, 24 de marzo de 2024

Aguas color tormenta

Río Guadiana a su paso por Mérida. Foto de la autora


Sigue el agua color tormenta.

Es el fango del fondo

que sube

removido por las lluvias de ayer.

Hoy le acuna el rumor de hojas secas

y la brisa helada del invierno.

Se asoma

y se mira en el espejo liso del río,

pintado de simetrías de árboles.


Tiene que volver al lecho

y le cuesta.

Rehúye el sueño,

como las almas traviesas,

y sigue 

tintando el agua de oscuro.


"Ya me posaré más tarde"

se dice mientras baila.

"Que me refleje el sol

y la risa de los niños

y este pequeño caos de familias

saliendo en tropel

tras la lluvia

una tarde de domingo".


domingo, 14 de enero de 2024

Canto al gris


Esta vida gris que se me ha dado,
que vivo con pesar
y a Ti me lleva
mientras sigo instalada en el anhelo.

Solo sé buscar culpables
y ahogarme a cada paso 
en un error imaginario.

Inicio caminos 
que se agotan sin remedio 
y juzgo con dureza
hasta que una grieta se abre
en la realidad misma.
Y descanso
de lo inútil de mi esfuerzo.

Esa grandilocuencia absurda,
tan dañina
que todo lo arrasa.

Si solo el abrazo importa.
El abrazo
y la luz 
que se cuela a veces
por las rendijas.

Entonces río por un instante
y brotan las lágrimas
y el sosiego.

A ratos vuelve el gris
con su falta de oxígeno.
Pero ahora sé que hay grietas
por donde se escapan la luz
y la risa,
y que el gris,
tan opaco,
tan sin brillo,
es lo que nos limpia
y nos salva.