Me dices que no estoy sola
desde más allá del océano,
que solo es algo pequeño
lo que me falta:
Búscalo y encuentra
qué nube lo oculta,
qué viento lo arrastra,
qué cansancio lo anula.
Frágil entendimiento
este de no ver con los ojos,
solo con las vísceras
de esa emoción intensa
que te aísla
y te nubla
y te convierte en centro
de tu propia nada.
Esa nada que no existe.
Déjalo estar y pasará
y quizá vuelva,
o quizá no.
Ya sabes cómo es el camino.
Tú permanece serena
y confía.
Ese es todo el trabajo.
Que el Amor
es lo único real
en la argamasa del mundo.
Para mi sabia amiga Myriam Benegas que tantas veces despeja mis nubes desde El Paraguay