En el Principio era el caos
y aún sigue.
A poco que te asomes
puedes ver en sus aguas turbulentas
la explosión continua de materias inertes,
los gases fétidos,
las llamaradas mortales,
la vida cercana que se hace imposible.
Algo de mí ama ese caos
y vuelve y vuelve
a tantos momentos irrespirables.
Los reproduce y los remansa
en las urgencias de otros que dejamos pasar
y en las propias de nuestra soberbia.
Pero gracias a Ti soy frágil
y me rompo
una vez
y otra.
Solo entonces puedo ver
el hilo del tiempo
con el que tejes la Historia.
Y recordar que nos diste
un corazón limpio e indomable,
capaz de escuchar
más allá del ruido
ese aleteo leve que lo remueve todo
y aún sigue sobre las aguas.