Mi madre duerme hoy
en una casa sin muebles.
Y yo espero,
ilusa de mí,
que al despertar
encuentre todo en su sitio.
Aún no sé cuál es el orden
que más conviene a los vivos,
si hasta los muertos
(los nuestros)
lo descolocan todo.
Sé que mi padre encontró el camino
a la nueva casa
y espera paciente el bullicio
sentado en sillas vacías.
Sé que se alegra,
porque solo el fluir acompaña
(hace poco él me lo dijo).
Aunque solo los fuertes resisten
(esa es la trampa)
como resistió él mismo,
como resistió mi madre,
como resiste hoy
en nuestra casa
vacía y sin muebles.
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