viernes, 20 de noviembre de 2020

Luces, abrazos y funambulistas

Atravieso la calle

de lado a lado

y el asfalto se vuelve un hilo

de cable fino 

de acero y oro.

Se derrite bajo mis pies

y me abrasa.


Miro abajo, hacia el vértigo.

Miro al frente y no hay nada.

Miro atrás y está oscuro.

Miro dentro y aprendo

pasos de funambulista.


Avanzo hacia la otra acera.

Se adivina una luz lejana,

una pequeña llama

titila y crece,

ilumina cuatro sonrisas,

muchas palabras

y un abrazo.


No necesito más para el camino.


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