Tengo la lentitud
como criterio de verdad,
como bien supremo
y fuente de todo gozo.
He renunciado a la prisa
y ya no tributo a la diosa eficiencia.
Solo contemplo el transcurrir de todo
atenta a señales diminutas.
Seré tan lenta como pueda.
Preferiré ir despacio
a dormir,
a comer,
a cumplir objetivos.
Y lo mantendré en secreto
para que no me expulsen del mundo.
En secreto te diré que estoy aprendiendo a vivir con la lentitud de la que hablas, aspirando a ser consciente, y la verdad que no resulta nada fácil. Un abrazo Lali
ResponderEliminarY tan en secreto, pq no sé quien eres querido anónimo. Tú sigue intentándolo. Yo también lo hago. De hecho el día que escribí esto, ha sido de los más acelerados de los últimos tiempos.
EliminarClarooo. Tenía que haber sospechado que eras tú. Un abrazo, amiga
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