Sobre mi hoja de cálculo,
esta tarde de abril,
se enseñorea la voz de los cernícalos.
Han puesto su casa
en la palmera más alta.
Y desde allí van,
y vienen,
y me llevan en volandas,
sin saberlo.
Mi mente sigue fija en la pantalla,
pero el corazón ya escapó
de todas las celdas
para volar con ellos
hacia ninguna parte.
Imagino que alguien los envía
con un mensaje secreto.
Son cernícalos en misión de rescate,
extranjeros en tierras de tórtolas,
extraños en esta planicie dura y sin agua.
Por ellos levanto la mirada,
agudizo el oído,
oteo el horizonte más allá de las nubes.
Esos pocos gestos me salvan
del sinsentido y la angustia,
y traen de vuelta al corazón,
ya reconciliado,
capaz de trabajar de nuevo
sobre las celdas de la pantalla.

Precioso Lali, tienes mucha suerte de saber pasar a papel sentimientos, reflexiones... dejas un rato la hoja de cálculo, nos regalas un poema y vuelves al trabajo . De matrícula de honor. Gracias
ResponderEliminarSe me ha olvidado firmar el comentario anterior. No me gustan los anónimos. Perdi
ResponderEliminarGracias querida amiga
ResponderEliminarLaly