Atarcede en Sos del Rey Católico. Foto: Ángel Manzano
Huyo de la intemperie
y es lo único que me salva.
Me vence el miedo al rechazo
y doy un paso atrás.
Duele atravesar las sombras,
caminar sin abrazos,
abismarse sin fondo,
dejar de ser víctima
para ser testigo.
Por eso,
continuamente,
sin darme cuenta,
me rindo.
Hoy he dicho BASTA YA.
Puedo acampar en el páramo.
No necesito
que me acepte el enemigo.
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