Sobre el lecho del río
van pasando las nubes y los árboles.
Las piedras milenarias flotan
entre ondas concéntricas.
Y en las noches claras,
sobre el lecho del río
miles de estrellas se asoman
a los ojos del primer puente,
todos redondos y amarillos.
La luna cambiante riela
y se mira complacida
hasta que el día llega
con sus nubes
y sus árboles,
y sus piedras milenarias.
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