Hay amigos
en los que uno descansa.
Lanza su peso al aire
y lo mira con otros ojos
más amables,
más limpios,
más benévolos.
Y descansa
sin prisa,
sin planes,
sin miedos.
De pronto ves
algo distinto
que se perfila a lo lejos.
Y sabes
que es posible,
que de verdad es posible
comenzar de nuevo.
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