Pasado mi medio siglo
me gusta limpiar mi casa.
Ver las flores de mis amigos,
preservadas de tantas ausencias.
Y las velas de Tonita.
Tres son,
como todo lo que importa.
Tantas músicas me acompañaron,
tantos versos que leímos juntos.
Los de Miguel Hernández
y los del búho chiquito de Gloria Fuertes.
La decepción que fue Pedro Salinas,
cruel y narciso como tantos otros.
O el terrible hueco que dejó Jerónimo:
una pura donación el gran Stilton.
Tantos años de libros
y niños felices.
De padres atentos que ya marcharon
y sonríen alegres desde sus fotos.
De nuestras madres
que estarán siempre
presentes en tantos rincones,
alentando la vida
desde el primer segundo.