martes, 31 de marzo de 2026

Nostalgia doméstica


Pasado mi medio siglo
me gusta limpiar mi casa.

Ver las flores de mis amigos,
preservadas de tantas ausencias.
Y las velas de Tonita.
Tres son,
como todo lo que importa.

Tantas músicas me acompañaron,
tantos versos que leímos juntos.
Los de Miguel Hernández 
y los del búho chiquito de Gloria Fuertes.
La decepción que fue Pedro Salinas,
cruel y narciso como tantos otros.
O el terrible hueco que dejó Jerónimo:
una pura donación el gran Stilton.

Tantos años de libros
y niños felices.
De padres atentos que ya marcharon
y sonríen alegres desde sus fotos.
De nuestras madres 
que estarán siempre
presentes en tantos rincones,
alentando la vida
desde el primer segundo.

Poema para la esperanza


Mis hijos me rescatan
del país del miedo
donde todo es incierto,
amenazante 
y oscuro.

Un futuro alegre
se dibuja en sus ojos.
Y sé que podrán salvarnos,
ellos y muchos otros,
de la ruina que nos acecha.

Porque ellos están atentos 
a todo milagro en germen,
a los que ya están brotando
entre los despojos del mundo.