Mis hijos me rescatan
del país del miedo
donde todo es incierto,
amenazante
y oscuro.
Un futuro alegre
se dibuja en sus ojos.
Y sé que podrán salvarnos,
ellos y muchos otros,
de la ruina que nos acecha.
Porque ellos están atentos
a todo milagro en germen,
a los que ya están brotando
entre los despojos del mundo.
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