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| Playas del Norte. Foto de María Manzano |
Cuando tú
mueras
cumpliré tu
eterno deseo
de ser sal
marina y cenizas,
pero no te
esparciré sin tino
por ningún
parque,
ni por ola
alguna.
Buscaremos
entre ambas
un
promontorio blanco
que mire al
sol
y al mar,
con un
banquito cerca
para leerte
versos,
para contar
historias pasadas
o el
presente huidizo
o el futuro
soñado.
Lo alquilaré
por dos siglos
y te
visitaré una vez al año
para
llorarte de seguido
y para imaginar
tu presencia
cercana,
acogedora y feliz.
Pero si yo
muero antes,
no me
encierres en cajas,
ni me des
misa de difuntos.
Busca un
cementerio verde
entre
colinas y flores,
y lleva a
mis hijos a verlo
para que
disfruten conmigo
del prodigio
de la vida.
Pero si yo
muero antes
habrá que
legar mi promesa,
y no habrá nadie tan insensato.
Mejor no
morimos ninguna,
al menos de
momento,
y saboreamos
juntas
el misterio
de la salud,
aunque sea
maltrecha.
Rodeadas de
vida,
de belleza,
de cariño.
Que sea por
años infinitos.

Precioso Laly, me ha encantado!
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