viernes, 13 de febrero de 2015

Cuando tú mueras


Playas del Norte. Foto de María Manzano


Cuando tú mueras
cumpliré tu eterno deseo
de ser sal marina y cenizas,
pero no te esparciré sin tino
por ningún parque,
ni por ola alguna.

Buscaremos entre ambas
un promontorio blanco
que mire al sol
y al mar,
con un banquito cerca
para leerte versos,
para contar historias pasadas
o el presente huidizo
o el futuro soñado.

Lo alquilaré por dos siglos
y te visitaré una vez al año
para llorarte de seguido
y para imaginar tu presencia
cercana, acogedora y feliz.

Pero si yo muero antes,
no me encierres en cajas,
ni me des misa de difuntos.
Busca un cementerio verde
entre colinas y flores,
y lleva a mis hijos a verlo
para que disfruten conmigo
del prodigio de la vida.

Pero si yo muero antes
habrá que legar mi promesa, 
y no habrá nadie tan insensato.

Mejor no morimos ninguna,
al menos de momento,
y saboreamos juntas
el misterio de la salud,
aunque sea maltrecha.

Rodeadas de vida,
de belleza,
de cariño.


Que sea por años infinitos.

1 comentario: