Pasaron los paisajes
conocidos,
los seres amados,
las rutinas queridas.
Pasaron.
Una vez
y otra vez
y otra vez.
Todos se fueron.
Nada surgió
y se hizo un vacío tan
oscuro,
que cada paso parecía un
tropiezo,
un error triste y
cansado.
Se fueron todos,
y nosotros,
los de entonces,
ya no somos los mismos.
Ahora no sé dónde estoy,
ni cómo llegué hasta aquí,
ni dónde lleva este
camino en sombras.
Esta intemperie incierta
donde casi no me
reconozco.
¿Por qué ya no sirven
aquellas respuestas?
Sólo sé que la misma
noche
y nosotros,
los de
entonces,
nunca seremos los
mismos.

Gracias Lali por compartir tus talentos. Preciosa reflexión
ResponderEliminarGracias Perdi. Qué ilusión me hacen tus comentarios. Esta vez he hecho un poco de trampa tomando versos prestado de Neruda :-)
EliminarY menos mal que cambiamos y nunca somos ni seremos lo que hemos sido. Para bien y para mal mutamos y somos lo que vamos creando, somos nuestro motor y a la vez freno. La dualidad esta presente en cada paso que damos, lo importante para mi es ser consecuente con todo lo que hago y si acierto o me equivoco, es cuestión de vivirlo y aprender de lo que he hecho. Un abrazo Laly.
ResponderEliminarPues se me había pasado responderte Juan. No manejo yo esto con mucha soltura..jaja. Muchas gracias!! Seguiremos este camino cambiante. Un abrazo
ResponderEliminar