viernes, 10 de marzo de 2017

Meteoritos



En mi cabeza acelerada
los pensamientos van
y vienen
y se expanden
y reaccionan al minuto
en miles de conexiones.

Y mi dispersión aumenta
y mis objetivos huyen,
abrumados,
asustados,
olvidados a ratos,
pesando siempre en el ánimo.

Me viene la imagen de una estrella
explotando en el Universo,
diseminada en millones de meteoritos.

Todos ellos me conforman,
y cada uno exige su espacio,
su camino divergente,
opuesto a todo.

Quizá esa sea mi esencia
esa dispersión profunda,
quizá no deba renegar de ella,
renunciar al núcleo concentrado.

Quizá sea mi misión
ser muchos puntos de luz
fugaces,
brillantes,
sin peso
sin memoria.

Quizá deba asumirlo,
disfrutarlo,
concentrarme en pasar
sin dejar huella,
sin la tensión de saberme
en el lugar que no debo,
en el momento equivocado,
con quien no me necesita,
con quien no está,
haciendo lo que no me toca,
sola contra la corriente.

Decidido está.
Seré meteoritos dispersos
por siempre y por nunca,
sin importar hacia dónde
ni hacia cuándo,
en un eterno fluir chispeante
y absurdo.

Parece un buen plan
para ir más ligera.

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