Hoy es un día alegre.
Vendrán mis hijos
y me hablarán
de nombres nuevos
y canciones desconocidas,
de conflictos antiguos
con nuevos rostros.
Me hablarán de sus retos
y de sus cuitas.
Desbordará sus ojos
la alegría completa
de las primeras veces,
tan chispeante y tan viva.
Y sabré de nuevo
que mi momento pasó
y comienza
con fuerza
el suyo.
Que la misión ya es cuidar
esta pequeña casa
habitada por tantas vidas
pasadas
y por venir.
"Todo está bien",
dice mi alma
con la paz de haber cumplido
(en parte al menos).
Con la dicha de este milagro
que sigue y se abre paso:
Estos hijos que llegaron
para dejar
algo mejor
el mundo.

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