miércoles, 1 de marzo de 2017

Homenaje al barcorroca




Hay una roca en el río 
que es como la proa de un barco, 
de un barco casi hundido 
que se resiste, 
resiliente, 
a desaparecer del todo.

Los pájaros no lo abandonan. 
Van y vienen en sus vuelos cortos, 
y se posan a descansar a ratos. 
Imagino yo, 
que también a contarle 
todo lo que circunda. 

Así asiste a la vida 
desde su casimuerte: 
esa despedida eterna 
en la que parece estar varado. 
Como tantos que se van sin irse, 
y que siguen queriendo noticias.

Hoy lo visité 
yo también, 
desde lejos, 
y se me ocurrió este homenaje pequeño, 
para este barcorroca casi hundido, 
que se va sin irse, 
y no deja de asomarse a la vida. 

Para él 
y para todos lo que se aferran 
al último hilo de esperanza, 
o al sentido infinito de toda su historia. 
Tantos son. 
Tan invisibles. 
Tan llenos de fortaleza.


Algún día se salvarán todos 
de su futuro incierto, 
casi hundido. 
Y ellos nos contagiarán su fuerza 
y su fe en la vida. 

Ese día será el más grande. 
Tanto, 
que el barcorroca emergerá 
en las aguas del Guadiana 
y flotará feliz, 
y orgulloso, 
hasta llegar a Lisboa. 
Quizá hasta cruce el Atlántico.

¿Quién sabe hasta dónde llegan
los barcorrocas reflotados?

10 comentarios:

  1. Estupendo. Sigue el curso de la poesia. Y..¡ quien sabe ! Si en el dejarse llevar de su corriente, algún tesoro más te espere.

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  2. De alguna manera somos barcorroca y por supuesto atravesaremos el Atlántico. Me ha gustado mucho.

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    1. Allá que vamos Perdi!! Todas en pandi..jajaja. Un abrazo grande

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  3. Desde ahora miraré con otros ojos a los barcorrocas, preciosa palabra ...me la quedo.

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