
Nada sucede como esperas.
Así se ensancha el corazón.
No sucedió la aventura,
ni brillaron los proyectos.
No recorriste el mundo
y aún vives en tu vieja casa,
esa casa de infancia
que ni siquiera es tuya.
Obediente a lo esperado,
todo el coraje faltó
cuando llegó el momento.
Y se quedó la vida a medias
con los ancestros tranquilos
y el amor derramado.
Todo el amor derramado.
Eso sí.
Y el corazón a la espera.
Aún espera el corazón
cada vez más ancho,
algo más alto,
acurrucado en silencio
en la vigilia del mundo.
Gracias Lali por compartir tantos sentimientos
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