Tres eran tres
las hijas del viento.
Tres eran
tres
en medio del páramo.
La más joven siempre estuvo.
La más libre, que vino del Norte.
La más loca, de todas partes.
Se hicieron fuertes
a golpe de versos y recetas en tuppers,
al hilo de historias y asombros continuos.
Y así abrazaron
todos sus miedos
y todas sus dudas,
todos sus sueños
y todas sus risas.
Y así fueron tres en el devenir del día,
para cargar el peso de las horas crispadas,
cuidar la paz en medio del ruido,
destapar lo absurdo de tanta amenaza.
Tres fueron
tres.
Y tres serán
por todos los caminos.
Que brillarán sus ojos
con cada recuerdo.
Y seguirá el abrazo
y la vida
y la magia alegre
que en el viento y el páramo
las hizo tres.
Eran tres.
Eran tres.
Eran tres.

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